Lunes, 26 de junio de 2017
VALENCIA: Octava de la feria de Fallas
Ginés Marín y Cayetano tapan el desfonde de otra corrida más de Domecq
Seguro siempre con la espada, el triunfo fue para Ginés Marín (SCP)
Se llevó la tarde, sin que nadie le regalara nada, Ginés Marín, que acabó abriendo la puerta grande, tras mostrarse arrollador en entusiasmo, en quietud, en tratar de hacer todas las cosas bien. Tuvo fuerza la puesta en escena de Cayetano, con el arrebato de su estirpe; pero sobre todo dejó naturales magníficos, dentro de una línea torera que genera ilusión. Negada a Enrique Ponce toda posibilidad de éxito, colaboró con Marín y Cayetano a tapar las muchas carencias y deficiencias de la corrida de Juan Pedro Domecq. En lo que va de feria en todos los festejos menos uno --el de Alcurrucén-- se ha apostado por este monoencaste. A la vista del resultado, pero también para preservar la variedad de bravo, a lo mejor ha llegado el día en el que las figuras tienen que abrir la mano.
Redacción
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VALENCIA. Octava de la feria de Fallan. Casi lleno. Cuatro toros de Juan Pedro Domecq --1º bis como sobrero--, uno de Parladé (6º) y un sobrero de Vegahermosa (2º bis). Enrique Ponce (de marino y oro con golpes de plata), ovación y silencio. Cayetano (de azul Bilbao y azabache), silencio y una oreja. Ginés Marín (de teja y oro), una oreja tras aviso y una oreja.
Ginés Marín salió a hombros por la puerta grande.

El buen impacto de Ginés Marín, la sólida faena de Cayetano con el 5º, todo el saber estar de Enrique Ponce… Nada de eso puede tapar que, una tarde más, el festejo se desfondó por la condición del ganado, que también un día más –y van siete en esta feria-- era en uno u otro grado del palo domecq.

La desigual escalera que mandó Juan Pedro Domecq se vino abajo. Dos de forma clamorosa, y por eso volvieron a los corrales; los otros dentro de un acelerado poco a poco, para llegar al mismo final. El que lidió con la rama de Parladé, con más cuajo, pero sin sensibles mejorías. Y como todo quedaba en la familia, tampoco el sobrero de Vegahermosa (Borja Domecq) levantó el bajo nivel de fondo y casta.

Hay que reconocer que este encadenamiento de toros sin emoción ni clase, acaba por agotar, además de dejar echa trizas las ilusiones de la nueva temporada. ¿Dónde han dejado las figuras de hoy  eso de la diversidad de los encastes?

Para bien ha sorprendido mucho Ginés Marín, muy responsabilizado de estar en plaza de 1ª. El capote cada día lo maneja mejor. Este viernes hubo lances verdaderamente cumbre. Puede ser que su misterio se fundamente en algo tan sencillo como coger el capote muy cortito y con la tela muy suelta, de forma que las vibraciones de sus muñecas salen a la luz de inmediato.

Pero también con la muleta se le muy asentado, mucho más de la esperable en  quien no lleva ni un año como matador de toros. Su primera faena la inició, airosamente, con ese pase cambiado que tanto se ha cantado a Antonio Bienvenida, para luego dejar series notables, excelentes casi siempre sobre la mano izquierda. Ha sido su trasteo más compacto y conseguido, de un torero que siente lo que hace. Pero no dejó de tener mérito el esfuerzo que realizó con el “parladé” que cerró la corrida, al que le cuajó pases de buen corte, buscando la ligazón. En ambos se fue con mucha decisión detrás de la espada.

Cayetano ha confirmado que vive unos nuevos tiempos en el toreo. Muy en torero de su estirpe, con sus golpes de arrebato. Al que luego sería  fallido primero, por ejemplo, lo recibió en toriles con una de las largas más templadas que se han visto en los últimos tiempo, llevando toreado verdaderamente a su enemigo. Vibrante en el manejo del capote, poco cabía dejar escrito con el complicado y brusco sobrero de Vegahermosa. Supo aprovechar las mejores embestidas del 5º. Dentro siempre en un buen nivel, sobre la mano izquierda dejó dos series para el recuerdo, una de ellas muy de frente.

Cómo sería, en fin, la dosis domecq de hoy, que ni Enrique Ponce, siendo Enrique Ponce, consiguió que en su tierra vieran la dimensión de torero que frecuenta. Una feria de Fallas más que le niega el triunfo.